Algunas de las calles del plano de Vigo llevan los nombres de indianos que contribuyeron de diversas formas al desarrollo de la incipiente urbe industrial, en los siglos XIX y XX. De García Barbón a Martín Echegaray, nuestro callejero cuenta con ilustres empresarios, filántropos, políticos e incluso inventores.
Los indianos o americanos, emigrantes que retornaban a su tierra enriquecidos en Ultramar, conformaron todo un fenómeno social, económico, político y cultural en Galicia, especialmente en el periodo entre 1870 y 1930. Vigo no fue una excepción, sino todo lo contrario, convirtiéndose el puerto en una importante vía de entrada y salida de migrantes.
Uno de ellos fue José García Barbón. Siguiendo a Daniel Antomil en su recopilación “De los nombres de las calles de Vigo” se bautiza una avenida en su honor en 1909, la anteriormente conocida como Duque de la Victoria. El filántropo, natural de Verín, se enriquece en Cuba, fundando su propio banco. A finales del siglo XIX se establece en Vigo, donde gracias a su fortuna se edifican la Escuela de Artes y Oficios y el Teatro que lleva su nombre. Curiosamente la Avenida García Barbón continúa a la dedicada a un amigo suyo, José Policarpo Sanz Souto, quien llegó a dirigir un importante grupo industrial en los Estados Unidos. A su fallecimiento en 1889 el filántropo cede a la ciudad de Vigo, donde había pasado su infancia, su fortuna y una importante colección de arte. También deja el mandamiento para construir el Instituto Santa Irene, dedicado a la memoria de su mujer Irene Ceballos. Llamativo es el caso de la estrecha vía que se le dedica a Manuel Núñez Espinosa, ubicada en pleno centro de la ciudad. Este emigrante, enriquecido gracias a la banca y a la construcción, realiza importantes donaciones al ayuntamiento en el siglo XIX. Uno de sus herederos venderá al consistorio una gran finca, donde hoy se encuentra la calle, a cambio de que sus padres Manuel Núñez y María Berdiales recibieran un homenaje en el plano.
Menos conocido es Isidoro Romero Caballero, quien tiene calle en Bouzas, de donde era natural. Este indiano invirtió parte de su dinero en la ampliación del hospital municipal y en arreglos para la iglesia parroquial de la villa. De Bouzas era también natural Tomás Paredes, que emigra a América a principios del siglo XX. De entre las donaciones que lleva a cabo en la antigua villa destaca la de los terrenos del antiguo cementerio. Muy cerca de esta calle se encuentra la larga vía dedicada a Tomás Antonio Alonso Martínez. Nacido en Coia en 1835, emigra a Uruguay, donde hace fortuna. En Vigo financia la construcción de tres escuelas que dona a la ciudad.
El peso de los legados indianos en el ámbito escolar es importante, sirviendo de desquite simbólico por parte del filántropo, quien conoce la importancia de la educación en el progreso socioeconómico de Galicia. Así en 1944 se bautizaba la Avenida Ramón Nieto. Este vecino de Lavadores, nacido en 1856, emigra a Chile, donde consigue ahorrar cierto capital. Centra su labor social en la creación de las Escuelas Nieto, a cuya Fundación lega su patrimonio. Por su parte Leonardo Alonso Alonso, vecino de Matamá emigrado en Uruguay, compra los terrenos para la construcción de la escuela Josefa Alonso. Situada en Matamá, la calle recibe el nombre en 1991.
Es destacable además la faceta industrial de los retornados, vinculados a la promoción de compañías de vanguardia que han quedado ligadas a la historia industrial de Vigo. En Teis encontramos la calle Sanjurjo Badía, que homenajea al célebre inventor de Sada. Emigrado en Cuba, a su regreso se establece en Vigo, donde instala la fundición La Industriosa y unos astilleros. La vía recibe su nombre en el año 1921. No menos destacada es la contribución de Martín Echegaray Olañeta, quien busca fortuna en Argentina. En Vigo es presidente de la Compañía de Tranvías en el año 1914, siendo su principal impulsor. Mayor huella dejó Manuel Álvarez Pérez, fundador del Grupo de Empresas Álvarez. Este ourensano parte hacia Cuba a finales del siglo XIX, estableciéndose en Santa Clara. A su vuelta a España crea la sociedad Manuel Álvarez e Hijos, dedicada a la decoración y producción de loza, vidrio y porcelana. La calle, situada en Cabral, fue bautizada en 1984. También a Cuba había emigrado Julián Estévez, cuya calle se encuentra en Teis. Estévez fue alcalde de Lavadores entre los años 1914 y 1915. Recibió el nombre en 1926.
No son los anteriores los únicos ejemplos de indianos que han sido homenajeados de esta manera por el consistorio vigués. Un modesto pago para devolver lo que nos fue entregado en su día.