Antonio Cominges, el arquitecto infravalorado


El arquitecto Antonio Cominges fue un profesional que ha dejado su impronta estilística en la imagen de la ciudad, con obras emblemáticas como el instituto Santa Irene o la Gota de Leche.

El 27 de enero de 1987 fallecía en Vigo, su ciudad natal, Antonio Cominges Tapias, que a lo largo de cincuenta años había desarrollado una prolífica carrera, especialmente en nuestra ciudad. Titulado en 1923 por la Escuela de Arquitectura de Madrid, practica además la docencia en la Escuela de Artes y Oficios de Vigo hasta 1964, entrando también de este modo en contacto con canteros locales. Como manifiesta la investigadora Marta Vilas Rodríguez la figura de Antonio Cominges ha pasado casi inadvertida para la historiografía, incluso la arquitectónica, lo que no deja de ser llamativo en un profesional que ha ocupado un papel de importancia en la construcción de nuestra ciudad a lo largo del siglo XX, especialmente en el terreno religioso, ya que Cominges diseña la mayor parte de los edificios religiosos que se construyen entre 1924 y 1974, años que dura su desempeño profesional.

Esta asociación da como resultado que entre 1950 y 1954 el arquitecto proyecte hasta siete edificios dedicados al culto, entre los que se encuentran la iglesia de Fátima o el templo de la Soledad en el Castro, que más adelante serán convertidas en iglesias parroquiales. Pero se encarga también de espacios más funcionales como colegios, conventos, hogares, vinculados a instituciones religiosas. Ejemplos destacados son el colegio Mariano, en la calle Urzáiz o especialmente el recientemente demolido San José de Cluny, en la Gran Vía, diseñado en 1929 y uno de los primeros edificios de la ciudad construidos con hormigón armado. Mención aparte merece el monumental Hogar San Rafael, en Coia, cuya construcción comienza en 1935 y se demora por doce años.

Pero no todo era arquitectura religiosa. En el ámbito civil construye viviendas como el chalé para Enrique Lorenzo, en la Plaza de España, hoy sede del Real Club Celta de Vigo, ocupándose por ejemplo del diseño del Instituto Santa Irene, fruto tardío del legado del indiano José Policarpo Sanz y donde desde hace tiempo los vigueses reciben el nuevo año. Su labor como arquitecto de la Caja de Ahorros Municipal de Vigo le lleva también a ocuparse de trabajos como el colegio Hogar, aunque es sin duda su participación en la construcción de la Escuela Naval Militar de Marín uno de los proyectos que más reconocimiento le aportan.

Una estética que identifica a la ciudad

Antonio Cominges bascula entre los lenguajes regionalista e historicista, que practica a lo largo de su carrera y que dotan a su obra de una continuidad fácilmente reconocible. Influenciado por profesionales como Manuel Gómez Román o Antonio Palacios, llega a colaborar con este último dirigiendo la ejecución del Convento de las Salesas Reales en Teis. Los diseños de Cominges parten de un esquema academicista, que dota a sus construcciones de una gran monumentalidad y cierta sobriedad, que el arquitecto trata de romper empleando adornos regionalistas o barrocos como el uso de pináculos en los remates, dando muestras de un gran virtuosismo en el uso de la piedra.