El día que Vigo conquistó Pontevedra


En el contexto del levantamiento progresista que da lugar a la regencia de Espartero, a finales de 1840, Vigo reivindica su propia provincia, que consigue por breve tiempo.

El primero de septiembre de 1840 comienza en Madrid el levantamiento que terminará por aupar a la regencia a Espartero, héroe del Abrazo de Vergara que había puesto fin a la Primera Guerra Carlista. A gritos de ¡Viva la Libertad! ¡Viva la Constitución de 1837! Vigo es una de las primeras ciudades de Galicia en sumarse al alzamiento el día diez, organizándose una Junta Revolucionaria presidida por el fomentador catalán Ramón Buch Díaz. Miembros de la misma son Agustín Curbera, el alcalde Ramón Abeleira Menéndez, Vicente de Vicente o Santiago Filgueira, que ejercía de secretario. En pocos días el levantamiento triunfa en toda la geografía española.

Pero la nueva etapa política no había hecho sino alentar la antigua reivindicación viguesa de una provincia propia, reclamada desde el comienzo por la Junta Revolucionaria de Vigo y reconocida por el Capitán General de Galicia, Martín José Iriarte. Los pontevedreses, por su parte, recelaban ante la posible marcha de ciertas dependencias, algo que no tarda en confirmarse cuando el Comandante General de la provincia Pedro Ramos Matador ordena pasar a Vigo las oficinas militares de la capital del Lérez. El Jefe Político y la Junta de Pontevedra se oponen a sus directrices, pidiendo Ramos Matador ayuda a la Junta de Vigo.

Siguiendo al cronista José Mª Álvarez Blázquez, al atardecer del 3 de octubre de 1840 emprendía el camino una columna de la Milicia Nacional viguesa con destino a Pontesampaio, engrosando sus filas en Redondela una compañía de granaderos. En la madrugada del día 4 los acontecimientos se precipitan: el Comandante Ramos Matador, apostado a las afueras de Pontevedra, rechaza un ataque enviado desde dentro, ordenando a la columna viguesa forzar la marcha y juntarse con él en Ponte Boleira. A mediodía, la tropa se encuentra reunida a las puertas de la capital.

La columna viguesa insta a la ciudad a rendirse, iniciándose un proceso de negociación cuyo principal punto de desencuentro era el deseo por parte de la Milicia Nacional de Vigo de acuartelarse indefinidamente en la capital, a la espera de órdenes de la superioridad. Sobre la una de la tarde grupos de milicianos salen desordenadamente por las puertas de Pontevedra y atacan a la tropa viguesa. Una de las dos piezas de artillería olívicas abre fuego contra la torre de la iglesia de la Peregrina, provocando la huida de los pontevedreses y la rendición de la capital. La columna viguesa desfiló hasta el cuartel de Santo Domingo donde se alojó, ocupando la población hasta el 8 de octubre, día en que el Capitán General de Galicia da la orden de retirada de la Milicia Nacional.

La efímera provincia de Vigo

El 21 de octubre de 1840 comienza la publicación del Boletín Oficial de la Provincia de Vigo, que comprendía los partidos de Vigo, Tui, Redondela, Ponteareas y A Cañiza, quedando la frontera con la provincia de Pontevedra en el río Verdugo. Mantenida a duras penas, no llegan siquiera a organizarse instituciones como la Diputación ni la Jefatura Política. A primeros de noviembre un Real Decreto dispone que, en tanto no se dirimiese la cuestión, se reunificara la provincia y continuara Pontevedra ostentando la capitalidad. Ramón Buch disuelve a finales de mes la incipiente estructura, dejando de publicarse el Boletín en su noveno número.